EL CASO DE LA PERONA
Las secuelas del barraquismo y las estrategias de erradicación
En medio de una fuerte crisis económica y de un alto índice de paro entre los
vecinos de estos polígonos, éstos temían una posible degradación del territorio si
se incrementaba la población precaria. Las reacciones vecinales de rechazo ante
unos planes de la Administración propuestos sin negociación suficiente con la
ciudadanía provocaron que se abandonara el proyecto.
Ante esta situación, se optó por la entrega de indemnizaciones a las familias de
barraquistas que regresaran a su lugar de origen, solución que fue muy criticada.
Una segunda opción consistía en la dispersión y el realojo de las familias en pisos
de segunda mano. En junio de 1989 se erradicaron las últimas barracas en el
barrio de La Perona.
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