EL BARRAQUISMO MARGINAL. AÑOS OCHENTA
1.974/ 1.460 barracas
El último gran realojamiento: la Mina
Al final de la etapa de los grandes polígonos
de viviendas, el barraquismo se redujo a 1.460
barracas, según el censo del Patronato Municipal
de la Vivienda en 1974. Quedaba pendiente el caso
de El Carmel, con una fuerte cohesión de barrio
y cuyos habitantes estaban poco dispuestos a ser
trasladados. Otros núcleos barraquistas alojaban
mayoritariamente a familias gitanas que no habían
accedido a los programas de realojo. Algunos sufrían
una gran degradación y precariedad, con población
desamparada y fluctuante. Las barracas vacías
sirvieron de reubicación espontánea o propiciada
por la propia Administración, como en Can Tunis,
para barraquistas de otros núcleos ya derribados
y de población muy desestructurada.
El último
gran realojamiento, efectuado en el barrio de La
Mina a mediados de la década de los setenta, tuvo
un carácter muy distinto. En este nuevo polígono,
construido por el Patronato de la Vivienda dentro
del término de Sant Adrià, se reasentó a buena parte
de los habitantes de El Camp de la Bota y de otros
núcleos barraquistas como el de Sant Pau. Era una
concentración forzada de personas de procedencia
diversa que compartían una gran precariedad y
dependencia de ayudas sociales, justo cuando la
crisis económica los arrojaba a un paro masivo.
La Mina ha empezado a salir de una situación que
con todo rigor se puede considerar «barraquismo en
vertical» recién empezado el siglo XXI.
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