LA CONSOLIDACIÓN DEL BARRAQUISMO. DE LOS AÑOS CUARENTA A LOS SESENTA
Posguerra: de la miseria del mundo rural a la precariedad
de la ciudad
Barraquismo: parte de la normalidad barcelonesa
Los núcleos barraquistas pasaron a la dura situación
de la posguerra. La miseria y la represión expulsaban
del mundo rural a miles de personas que buscaron la
supervivencia en Barcelona. El rápido aumento de
población supuso el auge de las tradicionales formas
de infravivienda. Crecían los núcleos de barracas ya
existentes y aparecían otros nuevos, como los de El
Carmel y La Perona.
El barraquismo creó una «ciudad informal», parte
substancial de la «normalidad barcelonesa». Un
paisaje urbano que las autoridades del régimen
intentaban ocultar. Pero a pesar de la represión
política se escuchaban voces críticas desde algunos
colectivos profesionales y sectores de la Iglesia
católica. En la Semana del Suburbio, organizada por
la Iglesia en 1957, se calculó que en Barcelona había
10.352 barracas. A principios de la década de los
sesenta ya eran cerca de 20.000.
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